martes, 26 de enero de 2016

Alimentación: 8 recomendaciones para perder peso de forma gradual y sin sacrificarte

Si estás cansado(a) de probar dietas y de privarte de comer cosas sabrosas para perder peso, aquí te damos ocho recomendaciones que te ayudaran a perderlo de manera gradual, sin sacrificios y disfrutando del buen gusto. No esperes resultados mágicos, mejor piensa que comenzarás una nueva aventura que te ayudará a verte mejor y a estar más sano(a).

¿Cómo puedes hacer para cuidarte y seguir teniendo una vida social y laboral común y corriente? Es la gran pregunta. Y para ayudarte a realizarla, aquí te proponemos algunas estrategias:

1. Planifica tus comidas. Así sabrás qué comerás día a día y evitarás diferentes situaciones que pueden atentar contra tu plan, como llegar con hambre a la casa sin saber qué vas comer. También sabrás si debes llevar algo preparado al trabajo o si tendrás un día agitado y necesitas un plan especial para no caer en la tentación. Y si vas a una reunión con tus amigos o surge algo inesperado, simplemente come una porción reducida de lo que estén sirviendo y asegúrate de elegir agua o bebidas sin azúcar.

2. A la hora de planificar tus comidas, piensa en frutas y verduras que le agreguen color a tu plato e inclúyelas en cada comida como la porción más importante. Reemplaza las harinas refinadas por productos integrales y agrega proteínas a tu plato. Si son de procedencia animal, pueden ser carnes, pescados, huevo, queso y lácteos en general, los últimos de preferencia bajos en grasa o descremados.

3. ¿Muchas comidas pequeñas a lo largo del día o pocas que te satisfagan? Depende. Deberías probar el método que más se adapte a ti. Algunos especialistas recomiendan comer bocadillos pequeños varias veces a lo largo del día para evitar que te dé mucha hambre. Sin embargo, hay estudios que demuestran que algunas personas que siguen dietas bajas en calorías se sienten más satisfechas y tienen menos hambre cuando comen tres veces al día únicamente. Lo que si es importante es que no comas menos de tres veces al día y que no te saltes el desayuno.

4. A la hora de los bocadillos, puedes elegir frutas o cereales sin azúcar. También hay una opción deliciosa y saludable: las frutas secas, como nueces y almendras, en lo posible sin sal, crudas o tostadas en seco. Aportan ácidos grasos y otros nutrientes saludables. Pero ten cuidado porque contienen muchas calorías. Lo ideal es comer alrededor de 15 unidades por porción, no más.

5. Las porciones son importantes: mide lo que comes. En general estamos acostumbrados a servirnos porciones más grandes de las que realmente necesitamos. Para evaluarlo, puedes ayudarte con las indicaciones en las etiquetas de los productos. Sírvete normalmente y luego pésalo. Al principio, necesitaras medir los alimentos pero con el tiempo tus ojos se acostumbrarán a los tamaños apropiados y ya no necesitarás balanzas, tazas ni cucharas especiales.

6. Para comer esas porciones de alimentos variados y medidos, apaga la televisión y elimina otros estímulos que puedan desviar tu atención. Entonces, concéntrate y piensa en lo que estás comiendo: algunos estudios indican que concentrarse en la comida puede provocar más sensación de saciedad. Asimismo, mastica lentamente y come despacio, cuanto más tiempo duren tus comidas mejor, así el estómago podrá enviarle la señal de alerta al cerebro para que sepa cuándo detenerse.

7. Haz que tus comidas tengan buen gusto. Uno de los mayores problemas a la hora de la dieta es esa sensación que tienen muchas personas de que no pueden comer cosas sabrosas y terminan comiendo siempre lo mismo, algo que se vuelve aburrido y desabrido. ¿Pero quién decide qué es más sabroso? Muchas veces tiene que ver con las costumbres, ¿sabías que es posible comer más y adelgazar? Para eso, debes abrirte a nuevos sabores, probar nuevos alimentos, buscar recetas saludables… en definitiva, dedicarle un tiempo a pensar qué, cómo y cuándo comerás.

8. Por último, para acompañar este proceso, algunas personas tienen buenos resultados si llevan un control cercano de su cuerpo y de sus hábitos. Pésate con frecuencia y toma nota de lo que comes, cuándo, cuánto, dónde y por qué (incluso, cuánta hambre tenías o cuál era tu estado de ánimo mientras comías). Luego de una semana revisa tus notas y comienza a descubrir tu verdadera relación con los alimentos, sin engaños ni justificaciones. Así podrás modificar algunas conductas de las que posiblemente no te habías dado cuenta y que están atentando contra tu peso y tu salud.

Por eso, no esperes adelgazar mucho y rápidamente, ya que en esos casos lo más probable es que también recuperes el peso perdido rápidamente ni bien dejes los nuevos hábitos, lo cual puede ser muy desalentador.
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martes, 22 de diciembre de 2015

La dieta DASH, por efectiva, es la preferida de muchos


La denominada dieta DASH, desarrollada para controlar y combatir la presión alta, es una de las más exitosas a la hora de elegir un plan alimenticio más saludable. Descubre de qué se trata esta dieta y qué otras opciones tienes para comer de manera más saludable.

Existen distintos tipos de dietas, una para cada necesidad, dirán algunos, mientras que otros también pueden decir que hay tantas dietas como personas mismas. Y algo de razón hay en ello, ya que cada uno debe seleccionar un plan alimenticio saludable que se ajuste a sus gustos, costumbres y necesidades.

Una clasificación de 29 dietas desarrollado por unos expertos de la revista U.S. News & World Report ubicó a la denominada dieta DASH en el primer lugar en esta lista. La Dieta DASH fue originalmente creada por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre para controlar la hipertensión. ¿Recuerdas de qué se trata y en qué consiste este plan alimenticio?

La dieta DASH se llama así por las siglas de su nombre en inglés: Dietary Approaches to Stop Hypertension, que en español se traduce como Enfoque dietético para detener la Hipertensión. Justamente, lo que busca este enfoque dietético es ayudar a controlar la presión arterial alta, aunque también ayuda a prevenir la osteoporosis, las enfermedades del corazón, la apoplejía o accidente cerebrovascular, la diabetes y hasta ha sido relacionada con una disminución en el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

La dieta DASH se basa en el consumo de determinada cantidad de porciones al día de una amplia variedad de alimentos de todos los grupos, incluyendo frutas, vegetales, carnes magras, pescado, pollo, lácteos bajos en grasa, azúcar en pequeñas cantidades, cereales integrales, nueces y granos. Además, reduce la cantidad de sodio (sal) en tus comidas y aumenta los alimentos con calcio, magnesio y potasio, que funcionan como diuréticos y ayudan a que el cuerpo elimine más sal.

Asimismo, la dieta mediterránea, también ha sido ubicada entre las más efectivas, aunque los especialistas consideran que para los estadounidenses puede ser un poco difícil seguir, ya que implica eliminar la comida procesada y las bebidas azucaradas. Además de eso, la dieta mediterránea se basa en el consumo de frutas, vegetales y granos integrales.


También promueve el consumo de mariscos y pescados y limita el de carnes rojas, lácteos y dulces. Asimismo, utiliza principalmente al aceite de oliva e incluye a diferentes fuentes de ácidos omega 3, proteínas y grasas “saludables” (como legumbres, semillas y frutos secos) y sustituye a la sal por otras especias.

Y tú, ¿cual prefieres? Recuerda que cada persona tiene sus propios gustos y necesidades. Habla con tu médico o un nutricionista calificado para que te ayude a seleccionar la dieta más adecuada para tu salud y aprende a elegir y a combinar los alimentos del modo que te resulte más fácil.

 Ten en cuenta que los cambios no se logran de un día para otro y lo importante es que se mantengan a través del tiempo ya que son más efectivos a medida que se vuelven duraderos. En vez de ver estas dietas como “dietas” es mejor referirse a ellas como “planes alimenticios”. De esta forma puedes imaginarte que estás mejorando tus hábitos alimenticios y no sólo es algo transitorio. Anímate, puede ser mucho más delicioso y placentero de lo que imaginas.

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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Reduce el Consumo de Bebidas Azucaradas y Perderás Peso




Lo toman en lugar de agua y se consumen “por toneladas”, elegidas por su sabor y sin pensar en sus efectos. Pero por su alto contenido de azúcar y para evitar el daño que pueden hacerle a la salud, se han considerado opciones para regular su consumo, como las recientemente implementadas en la ciudad de Nueva York. Nuevas investigaciones suman evidencia que relacionan el alto consumo de las sodas y las bebidas azucaradas con la obesidad y el sobrepeso. Infórmate aquí para que puedas decidir mejor por ti mismo(a) con qué llenarás tu próximo vaso.

Razones para eliminar las sodas y bebidas azucaradas de la dieta no faltan. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a tomarlas como si fueran agua, que es muy difícil abandonarlas.

Un estudio afirma que el consumo excesivo de las calorías vacías del azúcar que contienen las sodas no sólo puede provocar obesidad sino también reforzar su predisposición genética. La obesidad se refiere al índice de masa corporal o IMC, que expresa la relación entre peso y estatura de la persona, de 30 o más.

Para llegar a esos resultados, unos investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Los Estados Unidos, analizaron los datos de 6,934 mujeres que participaron en el Estudio de Salud de Enfermeras, 4,423 hombres del Estudio de Seguimiento de Profesionales de Salud y 21,740 mujeres del Estudio de Salud del Genoma de la Mujer. En el análisis consideraron si los participantes tenían variaciones genéticas en 32 lugares del ADN relacionados con una mayor predisposición genética a la obesidad.

En base a esa información, los investigadores dividieron a los participantes en cuatro grupos según la cantidad de bebidas azucaradas que consumían (menos de una bebida por mes, entre 1 y 4 bebidas por mes, entre 2 y 6 a la semana y una o más al día) y calcularon una puntuación de predisposición genética. ¿Resultado?: los efectos genéticos sobre el IMC y el riesgo de obesidad entre los que bebían una o más bebidas azucaradas al día fueron aproximadamente dos veces mayores que los de aquellos que consumían menos de una bebida al mes.

De manera similar, otras dos investigaciones que fueron publicadas en ese mismo medio han demostrado que darles a los niños y a los adolescentes bebidas sin calorías, como agua o sodas con edulcorantes, de bajo contenido calórico, les ayudó a perder peso.





Paralelamente, unos científicos del Children’s Hospital de Boston, en Estados Unidos, evaluaron a 224 adolescentes obesos o que tenían un peso excesivo, a quienes los investigadores les enviaron regularmente a su domicilio botellas de agua o de sodas light (con menos calorías que las regulares) y los alentaron a consumirlas durante un año. Al final de ese periodo, los científicos notaron que esos adolescentes no habían aumentado más que 1.5 kilogramos, comparado con los 3.4 kilogramos que aumentaron los participantes del grupo testigo o de control, que no tuvieron limitaciones en su consumo.

Aunque difícil, no es imposible. No esperes más evidencias (ni regulaciones) para mejorar tu calidad de vida. Si eres de los que no puede beber otra cosa más que sodas, simplemente trata de disminuir la cantidad que consumes de a poco. Con el tiempo, irás acostumbrado a tu paladar a nuevos sabores y posiblemente también notarás que tienes algunos Kilos de menos. ¡Anímate, tu salud lo vale!


lunes, 29 de junio de 2015

Lo que Debes Saber Sobre el Síndrome Metabólico

Una de cada seis personas lo padece, es tan común como el catarro, corre en las familias, abunda entre los latinos y el riesgo aumenta con la edad… así que las probabilidades de que te afecten son altas. Ésta, sin embargo, es una “lotería” que no quieres ganar. Se trata del síndrome metabólico, un conjunto de factores que aumenta tu riesgo de sufrir de enfermedad cardiaca, diabetes o accidente cerebrovascular. No te angusties: puedes combatirlo y hasta evitarlo… ¡Para luego es tarde!

Es una condición seria, pero no es una enfermedad en sí, sino un conjunto de factores de riesgo que ponen en un mayor peligro a tu salud. Concretamente, quintuplican tu riesgo de desarrollar diabetes y duplican tus probabilidades de desarrollar enfermedad coronaria (de las arterias del corazón) y de los vasos sanguíneos, y ya sabes que ambas cosas pueden conducir a un ataque cardíaco o a un accidente cerebrovascular (derrame cerebral).

¿Cuáles son esos factores de riesgo?

Existen cinco factores que forman el síndrome metabólico:

Cintura ancha o grande (40 pulgadas /101 cm o más para los hombres; 35 / 88.9 cm pulgadas o más para las mujeres). Este factor también se conoce como obesidad abdominal o “tener el cuerpo en forma de manzana”. El exceso de grasa en el área del estómago es un factor de riesgo mucho mayor para la enfermedad cardíaca que el exceso de grasa en otras partes del cuerpo, como en los muslos o en las caderas, por ejemplo.


Nivel de triglicéridos alto/o tomar medicamentos para tratar los triglicéridos. Estas sustancias son un tipo de grasa que se encuentra en la sangre. Se considera un nivel alto si supera los 150 mg/dl.

Nivel bajo del colesterol “bueno” o lipoproteína de alta densidad o LAD o tomar medicamentos para tratar la LAD (también conocida como HDL por sus siglas en inglés) . A este tipo de colesterol se le conoce como bueno porque ayuda a eliminar el depósito de colesterol de las arterias.

Un nivel bajo de LAD aumenta tu riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. Para los hombres, un nivel bajo sería menor a los 40 mg/dl y en el caso de las mujeres menor a los 50 mg/dl.

Presión alta (hipertensión)/o tomar medicamento para tratarla. La presión arterial es la fuerza con que la sangre presiona sobre las paredes de las arterias cuando el corazón late. Si esta presión sube y se mantiene alta puede dañar tu corazón y contribuir a la acumulación de placa en las arterias. Se considera alta una presión arterial por arriba de 135/85 mm Hg. respectivamente. El primer número corresponde a la lectura llamada sistólica, el segundo número se llama diastólica. Ambas son importantes.

Nivel de glucosa en la sangre en ayunas alto, es decir, 100 mg/dl o más/o tomar medicamentos para tratarla.

Cada uno de estos factores, por separado, representa un problema de salud que debes atender. Imagínate, entonces, lo preocupante que debe ser que se combinen más de uno. Si tienes por lo menos tres de ellos, entonces padeces del síndrome metabólico.

Las causas del síndrome metabólico

Como el síndrome incluye una diversidad de factores de riesgo, sus causas son también variadas:

Genética: si en tu familia, por ejemplo, existe tendencia a la diabetes, a la resistencia a la insulina o a la hipertensión tienes un riesgo mayor de sufrir el síndrome metabólico.

Grupo étnico: el síndrome es más común entre los latinos, los afroamericanos, los asiáticos y los indios oriundos de América del Norte.

Edad: el peligro de sufrir el síndrome metabólico aumenta con el paso de los años, algo que tampoco puedes controlar.

Otras Causas del Sindrome:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Estilo de vida sedentario
  • Resistencia a la insulina

¿Cómo se trata el síndrome metabólico?

Una vez que tu médico detecte que tienes al menos tres de los factores de riesgo, te indicará, como primera medida, inicies una serie de cambios en tu estilo de vida, entre ellos:

  • Perder peso
  • Comenzar un régimen de ejercicios de acuerdo a tu edad y estado de salud
  • Seguir una dieta balanceada y saludable
  • Dejar de fumar inmediatamente, si es que fumas

Si los cambios en el estilo de vida no fueran suficientes entonces se utilizan medicamentos para tratar y controlar los factores de riesgo necesarios (hipertensión, triglicéridos, colesterol o nivel elevado de glucosa en la sangre). Existe la posibilidad de que tu médico también te sugiera que tomes aspirina. El objetivo no es para quitar ningún dolor. La aspirina disminuye la aglutinación de las plaquetas en el interior de los vasos sanguíneos que participan en la formación de los coágulos que se asocian con la enfermedad cardiovascular (que aumenta en el caso del síndrome metabólico). Pero no tomes nada sin la recomendación de tu médico.

¿Has reconocido alguno de los factores? Si es así, es importante visitar a tu médico.

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jueves, 28 de mayo de 2015

Lo que Debes Saber Sobre la Dieta para Reducir el Colesterol

Lo que comes diariamente juega un papel muy importante cuando se trata de disminuir el colesterol y proteger la salud de tu corazón.

El tener el colesterol alto puede ser el resultado de una dieta rica en grasas saturadas, colesterol y grasas trans, el estar en sobrepeso y/o el tener la predisposición genética. Si te diagnosticaron colesterol alto, la salud de tu corazón está en riesgo porque se pueden tapar tus arterias. Probablemente tu médico te recomendó hacer ejercicio y cambiar tu dieta para bajar el colesterol antes de recetarte un medicamento.

Una buena idea para bajar el colesterol es disminuir la cantidad de grasas saturadas y trans que consumes. Las grasas saturadas se encuentran en las carnes rojas, entre otros alimentos; y las grasas trans se usan para hacer galletas dulces y saladas, pasteles o tortas. Este tipo de grasas son particularmente perjudiciales porque elevan el llamado “colesterol malo” (LDL) y disminuyen el llamado “colesterol bueno” (HDL). Otra buena idea es incorporar a tu dieta los alimentos que aparecen a continuación, pues con seguridad, te ayudarán a bajar el colesterol:



Aceite de oliva: contiene una dosis elevada de antioxidantes que bajan el colesterol malo y dejan intacto el bueno. La FDA (o sea, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU) recomienda usar 23 gramos de aceite de oliva al día para beneficiar al corazón. Una manera fácil de incorporarlos a tu dieta es agregándoselo a ensaladas o para cocinar. A la hora de comprar, selecciona siempre el “extra virgen” que es el menos procesado y conserva las cualidades antioxidantes que sirven para bajar el nivel de colesterol.

Pescado y ácidos omega 3: varias investigaciones han demostrado los beneficios de la grasa de los pescados que contienen ácidos omega 3 en abundancia. Esta es buena para el corazón y para reducir el colesterol. El salmón, el atún, las sardinas tienen un alto contenido de este ácido. Te recomiendo que comas por lo menos dos porciones de pescado a la semana.

Avena: este delicioso alimento contiene fibra soluble, conocida por disminuir la absorción de colesterol en el intestino. Puedes desayunar avena y a lo largo del día, encontrar esa fibra soluble en otros alimentos como los fríjoles pintos, las manzanas, la cebada y las ciruelas.

Nueces y almendras: famosas por ser fuente de grasas buenas, estos alimentos también ayudan a mantener un corazón sano, pues bajan los niveles de colesterol malo en la sangre. Además, mantienen la elasticidad de los vasos sanguíneos. Una nota de precaución: las nueces y almendras contienen muchas calorías, así que lo ideal es consumir dos onzas, o sea, el equivalente a tu puño.


La Asociación Americana del Corazón recomienda no excederse en el consumo de ninguno de estos alimentos, pues comer de más siempre implica ganar peso. Y ganar peso, significa poner en peligro la salud del corazón.

sábado, 11 de abril de 2015

Las Dietas Naturales más Populares Hoy

Los consejos, sugerencias y guías para alimentarnos mejor están por todas partes y aunque es común que los más populares sean para bajar de peso, muchas de estas dietas también buscan construir hábitos más sanos para mejorar la calidad de vida de quienes las siguen y así, mejorar su salud.

Y aunque hay muchos tipos de dietas, en esta ocasión nos enfocaremos en las más naturistas, que además están muy de moda, como el vegetarianismo, veganismo u otras, como la que llaman crudismo (que se refiere a quienes comen todos o casi todos sus alimentos crudos).

Las corrientes orgánicas también se parecen a este tipo de regímenes porque en general todas buscan una alimentación más natural, evitando alimentos procesados o químicos.

Vegetarianismo 

Un vegetariano es quien, generalmente, no consume productos animales, incluidos pescados y mariscos, aunque muchas veces siguen consumiendo derivados de animales como huevos, lácteos o miel de abeja.

Según el Instituto Nacional de Medicina en Estados Unidos (INH, por sus siglas en inglés) , cuando una dieta vegetariana es muy variada y balanceada, todos los nutrientes que necesita un ser humano están cubiertos, incluidas las proteínas que normalmente encontramos en las carnes.

Los vegetarianos pueden dividirse en: 

Lacto vegetarianos: comen lácteos
Ovo vegetarianos: comen huevos
Lacto ovo vegetarianos: comen huevos y lácteos
Veganos o vegetarianos estrictos: sólo consumen productos vegetales
Las personas que tienden a llevar una dieta vegetariana o vegana suelen tener ideologías más responsables con respecto al medio ambiente y más compasivas con los animales. Sin embargo, hay beneficios tangibles que se reflejan en la salud cuando se siguen dietas de este tipo, como tener menor peso corporal, mejores niveles de colesterol, una vida más larga, menos casos de hipertensión y diabetes tipo 2 y menor riesgo de desarrollar cáncer.

Por otra parte, según el Journal of Agricultural Food Chemistry, unos científicos italianos y japoneses reportaron que los veganos y los vegetarianos absorben con más dificultad la vitamina B12 en comparación con quienes sí comen carne.

Pero la Asociación Dietética Americana (American Dietetic Association o ADA), dice que un régimen vegetariano o vegano bien planeado, balanceado y variado en nutrientes es totalmente saludable en varias etapas de la vida, incluidas la infancia o el embarazo. Según varios estudios, las proteínas, el zinc, el calcio, el hierro e incluso vitaminas como la D y B-12 sí se pueden obtener de alimentos no animales pero la alimentación debe ser muy variada.


Veganismo

La diferencia con los vegetarianos, es que los veganos no consumen nada de origen animal, de hecho, ni siquiera usan prendas de vestir, cosméticos o productos de limpieza que los contengan. Al igual que en el vegetarianismo, los granos (de preferencia integrales) como arroz, trigo y cereales, así como las leguminosas, son una gran fuente de nutrientes.

Según un estudio que vincula la nutrición con la neurociencia publicado en el portal del Centro Nacional de Información de Biotecnología, los veganos reportan menores niveles de estrés y ansiedad que los omnívoros (los que comen todo) y entre más apegada sea la dieta a productos vegetales y se reduzca el consumo de azúcar y cualquier alimento animal, el ánimo de la gente se beneficia.

Crudismo

Los crudistas también buscan alimentarse lo más naturalmente posible e intentan comer casi todo crudo, no procesado y de preferencia orgánico. Tres cuartas partes de sus alimentos deben ser crudos pero también hay quienes comen carne, huevo o lácteos sin cocinar, es decir, no siempre son vegetarianos o veganos.

Según esta corriente, consumir alimentos sin cocinar ayuda a bajar de peso, fortalece el cuerpo y lo ayuda a prevenir y a luchar contra varias enfermedades. Deja intactas las enzimas, vitaminas y minerales que contienen los alimentos y que suelen perderse al cocinarse. En esta corriente piensan que se evita que se obstruyan las arterias y el aparato digestivo con grasas, carbohidratos y proteínas que no se digieren totalmente cuando su temperatura aumenta a más de 47 grados centígrados.

Y aunque ellos aseguran que la digestión mejorará, la piel será más sana y le gente se sentirá con más energía, no es una dieta fácil de seguir pues se necesita mucha preparación, organización y motivación.

Un reporte publicado en Food Technology en 2012, informó que las dietas basadas en vegetales reducen significativa o completamente la propensión genética a desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, cáncer o enfermedades cardiovasculares.


Mediterránea 

La dieta mediterránea es muy balanceada porque incluye muchos vegetales, fruta, semillas, cereales, una cantidad moderada de huevo y pescado, poca carne roja y mucho aceite de oliva como fuente principal de grasas.

Se originó en los países del Sur de Europa que limitan con el Mar Mediterráneo y desde los 90 es muy conocida en el mundo occidental. Es muy variada, baja en grasas saturadas (grasas trans o hidrogenadas), alta en grasas monoinsaturadas y también es muy rica en fibra y leguminosas.

Quienes llevan una dieta mediterránea, a diferencia del régimen común que se observa en Estados Unidos (alta en carnes, embutidos y grasas saturadas), tienden a tener menos problemas de hipertensión, obesidad y/o cáncer.

Pero las dos cualidades principales de esta dieta son la reducción de las enfermedades coronarias y la disminución de los casos de diabetes tipo 2 que se pueden relacionar al elevado consumo de aceite de oliva y al consumo de vino tinto en moderación, debido a su alto contenido en antioxidantes llamados flavonoides.

Según un estudio en 1.5 millones de adultos se demostró que la dieta mediterránea baja el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas y cáncer e inclusive Parkinson y Alzheimer. Además este régimen puede aplicarse a toda la familia: no sólo por los ingredientes que utiliza, sino por la importancia que le da a la convivencia familiar a la hora de la comida además de que reconoce la importancia de la actividad física.

En el ámbito de los regímenes alimenticios, estos son los más cercanos al lo natural, buscan el balance en los ingredientes de los alimentos y dan mucha importancia a su calidad. Entre más cercano a lo que la naturaleza nos dio, más cerca estamos también de alcanzar una salud más plena.

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